a destacar
Porque se puede caminar. Oír a los pájaros, muchos, y tan temprano...
Se puede también beber agua. Es un lujo llamado hidroterapia en las Termas de Monfortinho.
Fue un castro lusitano; fue ocupado por los romanos; fue conquistado a los moros y donado a la Orden del Temple por D. Afonso Henriques. Hoy, bien alto, la imponente muralla subsiste, como si fuera inmune al paso del tiempo.
Los Templarios levantaron aquí, sobre el castro romano, el Castillo que abarca vastos horizontes. Y después, ¡la sorpresa de las aguas bien vale la subida!
Sobre las ruinas de la ciudad romana Igaeditanorum fue, probablemente, fundada en el s. I a.C.. Los visigodos estuvieron aquí y, en ese momento, Egitania pasó a ser sede de una diócesis. Después, en 713 llegaron los musulmanes. D. Afonso Henriques donó estas tierras a los Templarios y en el s. XIV, la muy vieja Idanha, pasó a pertenecer a la Orden de Cristo. Los tramos de murallas, probablemente romanas, fueron reconstruidas en la época medieval. La torre del homenaje, cuadrangular, se asienta en el podio de un templo romano.