a destacar
Con casi todas las casas recuperadas, aquí se siente una nueva vida. La calidad de la recuperación es visible en los detalles: las aldabas, las cajas que esconden los contadores, los rincones donde se guarda la leña que se quemará en el invierno, la iluminación pública, los pequeños espacios comunitarios revalorizados, incluso aquel en que se quemará “el madero” la próxima Navidad.
Es la deliciosa historia de Dª Adelaide que riega su pequeña huerta con vistas.... hacia la majestuosa Sierra de Lousã. Dª Adelaide tiene 77 años y vio a su pequeña Comareira ganar la dignidad que la histórica escasez le debía. Justo más arriba de Comareira, un amplio “mirador” con el mayor de los bienes: la perfección de un mundo que todavía no logramos entender.
Para hacer un muro, una pared o una casa de piedras de pizarra es necesario arte. Fue lo que volvieron a aprender 14 personas dispuestas a trabajar la pizarra con maestría. Hay que verla, por las paredes, en casas viejas que han quedado nuevas.
En Talasnal. Una casita ejemplarmente recuperada donde se toma café, se prueban Talasniscos y, a poco de comenzar a charlar, se descubre el encanto de los lugares más pequeños.
Está en Janeiro de Cima, y fue “tejida” con pizarra y guijarros. Fuera hay un gran telar, una escultura fabulosa, marcando el contraste entre la tradición y la modernidad.
Semana Cultural de las "Tierras de la Pizarra"
En agosto, las Aldeas de Pizarra, están en fiestas: música, teatro, cine, circo. Todo en las calles.